Sigue el día a día de Mamá del 13

Aquí os dejo con instantes de mi día a día que capturo con mucho cariño y que son una muestra de la transformación en la que llevo metida (hasta las trancas), des de el año 2013, que apareció mi hijo para enseñarme a vivir mejor en este mundo. Disfrutad de las capturas de mí ''Mamamorfosi'' que se actualizan diariamente.

martes, 24 de junio de 2014

Mamá hippie: porteo.

Para escribir este post me he colgado a Bebé13 en su súper mochila ergonómica ya que es la única manera de poder hacerlo (Os dejo foto con mala cara incluida después de una noche de petardos por la verbena) . Muchas me preguntáis cómo tengo tiempo para el blog. La verdad es que no le dedico el tiempo que me gustaría, pero si puedo hacerlo en parte es gracias al porteo. 

 Tener un bebé Koala

Antes de quedarme embarazada, cuando veía a madres con los niños colgados pensaba ‘qué gracioso, pero le tiene que doler la espalda…podría ponerlo en el cochecito’. Cuando nació mi hijo descubrí lo imprescindible que era el fular para poder tener las manos libres.
Bebé13 es un bebé Koala (o comúnmente conocido como niño de alta demanda). Yo prefiero llamarle Koala por qué la mayor parte del tiempo está colgado de nuestros brazos o de la mochila. Necesita constante contacto físico, nada de cunas ni cochecitos (Ahora, a los 6 meses y pico, empieza a aguantar un ratito más en el cochecito y acepta dormir en la cuna de colecho).

Esto del porteo es un mundo por descubrir. Sinceramente la primera vez que intenté meter a mi hijo en el fular (con 1 mes de vida) no lo vi muy claro. Me entró el típico terror de una Mamadrama. Con el muñeco era mucho más fácil…

Aprendiendo a ser Mamá hippie (porteo)

Encima la primera vez que conseguí ponerme el niño dentro del fular y salí a comprar; le di un golpe en la cabeza. Me lo puse en posición horizontal, ya que se pasaba el día enganchado a la teta…y en la tienda de ropa no se cómo, me giré y se dio contra un perchero de esos que les sobresale una bola.
Una señora muyyyyyyy maja que estaba en la tienda me soltó el típico comentario:
‘Claro…es que como lo llevas ahí…’  que en pleno postparto te cae como un jarro de agua fría. Ya os podéis imaginar como me sentí…la peor mala madre del mundo mundial.

Pero como yo soy tozuda y necesitaba literalmente colgarme al niño para que no llorara, seguí probando.
Busqué información: oráculo Google, vídeos en youtube.

Una buena asesoría de porteo:

La tienda de la @LaPanxamama en Vilafranca del Penedés: Aquí compré la BOBA 4G.



La tienda @naturabebes en Vilanova i la Geltrú: aquí compré el fular Caboo carrier y muchas cosas más.


Estas son las tiendas dónde nosotros hemos comprado y conocemos. Existen muchas otras online o en Barcelona ciudad (la famosa kangura por ejemplo).
Como ya soy una Mamá hippie experimentada, me animé a comprar una bandolera africana a las chicas del Wolelé http://wolele.blogspot.com.es/. La hemos usado esta semana en la playa y estamos encantados. Aquí os dejo la foto!


Me encanta tener un bebé Koala, aunque a mi espalda no tanto… ;-)

jueves, 5 de junio de 2014

Perros y bebés: Cómo mi perrita no se ha comido a Bebé13 ni tampoco le ha contagiado un virus súper letal.




Hace un tiempo, cuando estaba embarazada, publiqué una entrada hablando de la pregunta del millón: Qué harás con el perro cuando nazca Bebé13?

Preguntita que me hacían todo el mundo que conocía mi amor incondicional por mi lomi (Lola para los amigos). Por supuesto que no me he deshecho de ella ni la he dejado en segundo plano.  Lola y Juno (la boxer de mis padres) son un elemento esencial en la crianza y desarrollo diario de Bebe13.

Las perras se comportan con un tremendo respeto hacia nuestro bebé; con sentido común y vigilancia, os aseguro que prefiero para Bebé13 la compañía de las perritas que la de según quien.

Cómo mi perra no se ha comido a ni hijo.

Es cierto que a partir del nacimiento e Bebé13, hemos dejado un poco de lado la anarquía que teníamos con Lola. Reconozco que la teníamos muy consentida y que con la llegada de Bebé13 hemos puesto algunas normas básicas por el bien de todos. Básicamente las siguientes:

Dormir en su cesto: Lola dormía con nosotros en la cama y al final decidimos pasarla a su cesto (en nuestra habitación, por eso). Ella tiene extremo cuidado con Bebé13 pero sin querer puede darle un golpe o pisarle y más vale prevenir que curar.

No dejar al niño y la perra sin vigilancia: Nosotros tenemos una zona de juegos en el suelo del salón (por no decir que el salón entero es un parque infantil). Lola participa de esa zona…mientras mi hijo está tumbado ella suele tenderse cerca. Pues bien, si he de ir un momento a otra habitación a coger algo y el niño está en su estora, llamo a la perra para que venga conmigo.

Hacerle participe desde el minuto 0 que llegó Bebé13 a casa: Nunca la dejamos de lado. Le hemos permitido desde siempre estar en contacto con nuestro bebé, olerle, lamerle, sentarse cerca. Existen estudios científicos que demuestran que los bebés que conviven con perros, enferman menos y cuando lo hacen necesitan menos medicamentos. Mi hijo es una muestra de ello, de momento no se ha puesto malo ni una sola vez en 6 meses.

Por lo demás, le permitimos hacer lo mismo.

Cómo no le ha contagiado un virus letal de un chupetón.

Cuando personas de mi entorno veían que las perras lamían las manos de Bebé13, se escandalizaban y corriendo con una toallita se las limpiaban. Digo yo que los productos químicos de la toallita son más perjudiciales para la salud que las babas de mis perras (vacunadas, con pipetas y collares anti todo parasito viviente).
De hecho la saliva humana tiene más bacterias que la del perro. Son más radioactivos los besos tannnnn típicos que se dan en las manitas o frente de los bebes que las babas de mi Lola.

Bebé13 acaricia a nuestras perras, les coge orejas, rabo o lo que se encarte. (muchas veces a lo bestia, hay que vigilar que no les haga daño). Ellas le tienen un tremendo respeto y lo cuidan muchísimo.
Ojala muchas personas de mi entorno se comportaran con el cariño y respeto que demuestran Lola y Juno. La alegría de vivir con un bebé y el amor incondicional de un animal, como dice el anuncio, no tiene precio.