No mas trastos y juguetes, Gracias.



Este post hace mucho tiempo que lo tenía pensado (creo que lo haré en varias partes, en plan ‘’lista de trastos absurdos e imprescindibles’’) pero ahora es el momento de reflexionar entorno al tema, teniendo en cuenta estas fechas tan señaladas; donde Papa Noel, Reyes y otros seres mágicos…nos llenan a los papis y mamis la casa de juguetes que nos quitan espacio y traen verdaderos problemas de logística espacial (es casi de otro planeta lo que tengo que hacer para almacenarlo todo y eso que mi piso es grande).

Pero la invasión no llega sólo por Navidad. 

Básicamente empieza su auge el día que te quedas embarazada.


He de confesar que a mi me gusta comprar. Para que voy ha decir lo contrario, seria mentir. También tengo cierto apego a los objetos, me cuesta deshacerme de ellos…es un aspecto de mi que intento mejorar y con la llegada de Bebe13 no me ha quedado más remedio que trabajarlo.

Lo necesario para criar a un niño

Recuerdo el día que me planté, con toda la ilusión del mundo, en la tienda tannnnn famosa de puericultura de aquí Vilanova para comprar el cochecito. Nosotros ya habíamos hecho un estudio de mercado e íbamos con las ideas muy claras. Aún así, la mujer empezó a decir:

‘’y ya tienes…tal…y pascual…y lo otro….yyyyyyyyyyyyy……’’

A medida que le preguntaba para qué necesitaría cada cosa me explicaba su función, lo bien que iba, lo esencial que era para el bebé y me sugería que lo podía añadir a la lista de nacimiento.
Yo ya tenia bastante claro lo que quería, así que no compré más de lo que teníamos pensado (...ese día). Lo gracioso es que la dependienta me miraba como si no entendiera nada…parecía que haría explotar a Bebe13 por no comprarle al pobre un cojín ‘osuno’ antivuelco. 


En la tienda solamente compré el cochecito, los accesorios y la base del maxicosi. Lo otro me lo regalaron, lo compré en ikea o por Internet (soy fan de las compras online).

Otro día paseando, ya con Bebé13, entré a mirar en la tienda y vi la misma escena con otra chica embarazada. Tenían una macro caja de cartón en la que, la dependienta, iba depositando todas las cosas que reservaba para la lista de nacimiento.

La dependienta le enseñó justamente el mismo cojín antivuelco de osos que a mí en su día; le explicó para que servia y le preguntó si creía que lo necesitaría. La chica dudaba, pero para sacarle de dudas, ya estaba la madre/suegra/tía/quien fuera esa mujer… que le sugirió que si la dependienta lo decía era porqué sería necesario.  El cojín osuno terminó en la caja junto a otras cosas más. Me reprimí las ganas de acercarme y decirle lo siguiente:

‘Señora, para criar a su bebé no necesita un cojín con osos horribles, ni una hamaca ultrasónica. Lo que necesita son muy pocas cosas…menos de las que ahora mismo puede imaginar con su cerebro de mujer embarazada. 
Lo que necesita es tiempo, respeto, tranquilidad, cariño, paciencia, pañales, mucho liquido, unos cuantos tuppers con comida para los primeros días, que las visitas se hagan ellas el café o digan de ayudarte en lo que puedan...necesitará apoyo, comprensión y poco más.’’

Si volviera atrás, no compraría ni la mitad de lo que llegué a comprar. Los ejemplos más destacados son: La cuna o el moisés…(de esto ya hablaré otro día).

Por otra parte está el tema de la ropa. Aquí hago un ejercicio de auto crítica: me cargué durante los 9 meses de embarazo de conjuntos, camisetas, camisas…que NUNCA le llegué a poner. Me da pena, pero por otro lado, me sirvió para frenar un poco y aprender a gestionar.

También la gente nos regaló conjuntos que, y siento decirlo…nunca estrenó. Por una sencilla razón: siempre terminas usando las cosas más prácticas, cómodas y que tienes más a mano.

La verdad que las prendas que más ha usado Bebé13 han sido las de segunda mando. Me dieron pijamitas y bodys de esos que el algodón está tan suave de lavarlo. 
Y como sentía que Bebe13 estaría cómodo, a parte que reservaba las prendas más nuevas para ‘ocasiones especiales’, pues siempre terminaba poniéndole más o menos lo mismo. También que cuando decía de ponerle algo… resulta que ya le iba pequeño.  Por ello digo:


‘Lo mejor que te pueden regalar o puedes regalar a una familia  son tarjetas o vales para poder canjear por ropa, pañales, toallitas, cosas de farmacia… en vez del objeto en si’. O ofrecerte a que la familia te exprese, sin compromiso ni temor, lo que necesite justo en el momento preciso y no necesariamente nada más nacer...Quizá más adelante, nos irá bien tal cosa...

Las tarjetas no suelen caducar y son ideales para ir cogiéndote poco a poco lo que realmente va necesitando tu peque. También es una manera de asegurarte que la ropa no ‘se caduca de talla’ y termina siendo un bonito atrezzo del armario. 

Por otro lado, si alguien se ofrece a ayudarte con algo como regalo, o te dice que más adelante, en confianza, le digas si necesitas algo...es genial!

 Juguetes y más juguetes

Al nacer normalmente te regalan peluches…nosotros no tenemos buena relación con los peluches ni con nada que se le parezca. A Bebé13 no le gustan esta clase de juguetes, no les hace ni caso. 

Encima Perritalola tiene alergia a los ácaros y Papi también. Así que absolutamente todos los peluches han terminado en una caja de ikea, bien guardados.

Este año hemos pedido a los Reyes materiales Montessori y juguetes educativos…la mayoría de madera o incluso handmade por los Reyes Magos. Manel disfruta con cosas muy sencillas…como con un simple rollo de Wc, con rulos de peluquería, palitos de los oídos o tapones de botellas.

La regla de la Navidad en casa

Estos días he pensado en inventar alguna norma para poder dar salida a tanto objeto y aprender todos en casa a no sentir apego por los objetos (yo la primera...)

Es difícil… pero creo que es una lección importante para todos. Hemos pensado que este año, en la carta a los Reyes, vamos a pedir 3 cosas: Una cosa grande, una cosa mediana y una pequeña. Y les diremos que vamos a dar 3 cosas nuestras que nos gusten pero que ya no necesitamos.



Al final, lo que realmente  es importante son las personas en si y no las cosas...y muchas veces, por como está montada la vida, se nos olvida y hay que recordarlo. Centrarse en lo realmente importante de vivir...de jugar....que es el sentir, el reír y el compartir.


Feliz año,

Silvia

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