Segunda maternidad 2: de Mamádrama a Mamáescapista.

Hoy hace 1 año que vimos a Beba por primera vez en una ecografía. Lo sé por Facebook, que es el que me recuerda, de vez en cuando, lo rápido que pasa el tiempo.


El día 28 de Agosto es el cumpleaños de nuestra perrita boxer Juno y mi #gordinflu hace 6 meses.  Le llamamos Gordinflu a Beba porqué está muy gordita y cuando la tocas, las carnes son muy ‘Flu flu’ (traducido a idioma mundano: blanditas). 

Ya os escribí las primeras impresiones de la segunda maternidad en este post y os traigo una especie de segunda parte ahora que pasamos la frontera de los 6 meses y para agradecer al universo superar todo lo que hemos superado.

¿Qué le ha pasado?

Os preguntareis cuando leéis eso de ‘superar’. 




El nacimiento de mi hija, al igual que el de mi hijo, ha marcado un antes y un después en mi vida. Cuando creé este blog, no lo llamé Mamá del 13 sólo porque mi hijo naciera en el año 2013; también fue por el significado del número.

El trece, en distintas culturas tiene un significado de muerte, transformación, cambio. Yo sentí que parte de lo que era,  murió en el momento que fui madre. Y posteriormente, mi sentir y mi pensar se transformaron de manera radical. Volvieron a nacer.


A partir de mi maternidad, crecí y aprendí cosas, exponencialmente. Antes, todo esto, no habría despertado ningún interés en mí.
Conocí personas que me inspiraron y enseñaron formas diferentes de ver las cosas. Y todo ello,  mientras criaba, sostenía y alimentaba a un bebé con mi cuerpo y gestaba, al poco tiempo, a otro en mi vientre.

Mi productividad en 3 años ha sido la leche (nunca mejor dicho). Mi hermana se cachondea diciendo que soy una especie de vieja en cuerpo de una joven. Y dice que viendo lo poco que duermo y lo gorda que estoy; ha decidido no tener hijos.

Volviendo a ser madre:

Con el nacimiento de Beba, redescubrí otra forma de ser madre. Los primeros días  fueron la caña, con un parto natural en el Hospital los Camilos, una lactancia muy fluida gracias a mis tetas proevolucionadas y experimentadas en eso de tener a un bebé alimentándose. 



La niña se adelantó casi dos semanas, y como todo fue tan rápido y me recueperé tan bien, estuve el tiempo mínimo ingresada.
Nadie vino al hospital (la verdad es que lo agradecimos en su momento). Es muy estresante después de un parto, con el sudor, la sangre, el agotamiento, el dolor de pechos…tener que estar por atender a la familia. Y esto solo lo entiende quien ha parido no hace mucho y lo recuerda.
Así que ‘las no visitas’, fueron el mejor regalo que toda la familia hizo  a mi hija (y en algunos casos, el único).

Cuando nació Bebé, tampoco vino familia al hospital, pero la verdad es que se preocuparon por su existencia y todo el mundo tuvo un detalle con mi pequeño.

Con la segunda, ha sido diferente. Al principio me molestó, pero con el tiempo, le he quitado importancia. Seguramente, yo también he dejado de hacer cosas que antes sí hacía.

Al mes de nacer la niña, se escoñó todo con el ingreso de la pequeña. Las personas que están en mi vida, hoy, conocen a la perfección por lo que pasamos. Y las que no conocen bien la historia, pues sólo les diré que temimos por su vida, su futuro  y que la experiencia en San Juan de Dios, no fue nada positiva.

Pasamos una muy mala estancia con el ingreso que se alargó de manera inesperada. De allí salimos con una lección de vida, yo con una depresión postparto, con el cerebro borracho de estrés y mucho cansancio acumulado.

Esos días separados de Bebé13, sentí como si me faltara un brazo. Aprendí a apreciar el Caos, el cansancio y eché de menos el estrés diario, la rutina repetitiva y la falta de tiempo. Lo que no me imaginé, es que ese estrés diario, esa rutina repetitiva y esa falta de tiempo, no volverían jamás a  nuestra vida familiar después del ingreso. Al menos, no lo harían de la manera en que siempre estaban en nuestro día a día.

Lo que pasó realmente, fue que nos reencontramos con una versión mejorada del pack: rutina, estrés, cansancio y poco tiempo.
Esta versión, tenía incorporada las utilidades ‘depresión post parto’, ‘Beba con rutinas de sueño cambiadas’,‘padre con baja por paternidad finalizada’, ‘hijo mayor con conducta alterada por los cambios’ y ‘madre desbordada después de la experiencia del hospital’.

La verdad sobre la segunda maternidad:

Cuando tienes un hijo por primera vez todo te preocupa, lees todas las guias, sales a pasear con el niño debidamente atado con los arneses del cochecito. 

Salís cada día para que le de el sol, así no tendrá déficit de vitamina D…
Conjuntas al niño con un modelito nuevo diario porqué tienes ropa que la familia y los amigos te regalan o dan. Le pones colonia cada mañana y le cambias cada vez que regurgita.

Tú te preocupas por seguir una alimentación estricta, basada en la dieta mediterránea, bebes agua, jamás tomas nada con alcohol ni verduras que modifiquen el sabor de la leche.

Tampoco te separas jamás del Bebé, ni para ir al wc. Cuando el bebé lo tiene tu marido porqué tú te haces una siesta, y desde la cama, sientes que llora como un desesperado; rápidamente te levantas a cogerle en brazos para calmarlo.

La primera vez que fui madre, la primera vez que me convertí en Mamádel13, seguí a raja tabla las indicaciones de la OMS para todo y en todo. Hasta aprendí que era la OMS!

Mamá escapista:

Pues ahora confieso que con Beba no he hecho nada de eso. 

Con mi segunda maternidad he aprendido A ESCAQUEARME el máximo posible. Podría decir eso de '‘Delegar responsabilidades’’ pero no lo voy a hacer. 

Y me he esforzado por escaparme de mi maternidad cuando ha sido posible. He ido con mi marido  a pasar el día a la playa y ha comer fuera sin ni siquiera acordarme como estaría la niña o el niño con los abuelos. Me he sentido liberada durante ese rato, sin sentir una pizquita de culpabilidad. Estoy deseando poder volverlo a hacer, porqué sinceramente, la vida familiar se nos ha complicado bastante desde la llegada de la pequeña.

También tomo cerveza y doy el pecho. La niña ha tomado papilla de fruta a los 5 meses (sí, me sé el decálogo de la OMS y conozco sus recomendaciones de no introducir AC hasta los 6. Puedes leerlas aquí). Esta semana hace 6 meses, la que viene empiezo a trabajar y el tema de la introducción de alimentos, lo improvisaré sobre la marcha (siguiendo la pauta de introducir progresivamente para ver cómo le sientan). Con Bebé13 practicamos Babyled Weaning. Ahora, el método para Bebá, no está basado en ninguna guía; será pura improvisación y ,principalmente, dependiendo de las ganas que tenga de escaparme de cocinar y limpiar el suelo.

Mi psiquiatra y mi médica de familia me han recetado Sertralina para la depre, el cansancio y el chute raro de hormonas que me `mal riegan’ el cerebro. 

No estoy fina del cansancio, el estrés, las dificultades que se nos han presentado y el agotamiento  que supone hoy en día ser madre, esposa, trabajadora y la madre que nos parió a todas. 

Porque eso nos pasa. De manera subconsciente queremos ser esa madre madraza; la madre que nos parió. Tan fuertes, competentes y con recetas caseras cada día encima de la mesa, y encima, en muchos casos con trabajo de 8 horas y hobbies con amistades.

Porque queremos lo mejor para nuestro bebé sin olvidar nuestras obligaciones.
Pero tener ´lo mejor’ cansa, cuesta e implica sacrificio, en muchos casos. 
Y si una cosa no tenemos clara, y creo que deberíamos saber incluso antes de ser madres; es que la sociedad española no está montada para la maternidad, para la paternidad activa. No fomenta  el desarrollo respetuoso y libre de la infancia. No nos ayudan a criar y tanto las infraestructuras como el sistema; no favorecen al desarrollo tranquilo y seguro del sistema socio-familiar. Entonces esa carga, de alguna manera, cae sobre nuestros hombros. Mujeres.

Yo tengo suerte de poder disponer de los abuelos. Pero la realidad es muy diferente en otras familias. 

Entonces, intentamos controlar lo incontrolabe. Damos el pecho, muchas veces, mal asesoradas o sin asesoramiento, cansadas, con las hormonas revolucionadas y las emociones en la piel. 

Recibimos informaciones diversas, dudamos, buscamos en Google…y al final encontramos nuestra manera. Porqué a la fuerza, ahorcan. 
Cuando ya le has pillado el truco; tienes que gastar energías en defender tus decisones. Eso gasta mucha energía (si encima no duermes, ya ni te cuento).


Mi gestión emocional ha ido decayendo con el tiempo. Con un niño solamente, era soportable seguir ese ritmo. Pero con dos... es absolutamente imposible si no quieres terminar tirándote al vacío.

Yo no duermo, como mal, me duele todo y tengo mucho sueño. Discuto, grito y lloro. Porque no he terminado con uno, que ya me reclama el otro.
Por eso, con mi segunda maternidad y con todo este nuevo ''pack'' lleno de novedosas ''utilidades'', nuestra hija, sobre todas las cosas, nos ha venido a enseñar una cosa:

NO PASA NADA PORQUE TODO PASA.

No pasa nada por coger el biberón de polvos un día porqué no te has sacado leche. Preferiste ducharte tranquila o simplemente te dio pereza.

No pasa nada por dejar a los niños con tu madre y salir a cenar con tu marido, porque no le has mirado en toda la semana más que para pedirle pañales o discutir.

No pasa nada por dejar a la niña con la ropa vomitada porque tienes prisa y encima el niño se ha hecho caca antes de salir (esto siempre pasa).

No pasa nada por preferir quedarte tirada en la cama con tu bebé una mañana después de dejar al otro en el cole; en lugar de aprovechar la mañana para pasear.

No pasa nada por reconocer que no eres perfecta y que muchas veces estas hasta el coño de ser madre.


No pasa nada, porque por muy ‘Mamadrama’ que seas, todo pasa, todo se escapa en el tiempo. Así que libérate un poco, relativiza eso ‘de mejor’ o ‘peor’ y intenta respirar.

Yo no volveré a ser madre y quiero que mi hija aprenda de mí que la madre que la parió, es sólo eso. Una madre. 


No tengo métodos infalibles ni soy nadie para decidir qué es lo mejor para ella, porque será ella de mayor, quien decida cuál será su mejor opción. 
Lo único que sé hoy, es que ella se siente bien cuando yo estoy bien. Así que si para estar bien, tengo que dejar de ser una ‘Mamádrama’ para ser ‘Mamáescapista’; lo haré.


Todo pasa. Y nada volverá a ser como lo es hoy. Así que deja de hacer dramas, van a crecer igual. Solo necesitan una madre feliz, tranquila y segura.



Disfruta. Vive y Siéntete a tí un poco... Mujer.



Entradas populares de este blog

Clases de preparación al parto en la Seguridad Social.

Hospital Dexeus y seguimiento de mi embarazo.